El pasado 4 de julio, el folclore argentino recibió un golpe devastador: Federico Córdoba, emblema de Las Voces de Orán y referente indiscutido de la música del norte, murió a los 73 años. Su despedida fue multitudinaria y desde todos los rincones del país le rindieron homenaje.
Cóformó parte de Las Voces de Orán, el mítico conjunto fundado en 1969. Con él, el grupo se convirtió en santo y seña del folclore argentino, fusionando la raíz salteña con la fuerza oranense en algo único e irrepetible. Sus interpretaciones de clásicos como “Cuando me acuerdo de Salta”, “La Nochera”, “Juana Azurduy” sonaron en peñas, festivales, discos, radios y fiestas familiares a lo largo y ancho de todo el país. Cada nota, cada frase, llevaba impreso el sello de un compromiso inquebrantable: mantener viva la identidad del norte argentino.
La noticia desató una catarata de condolencias por parte de artistas, festivales y asociaciones culturales y uno de los primeros en pronunciarse fue el Chaqueño Palavecino. “Hoy el folclore está de luto. Se fue mi padrino artístico, el querido Federico Córdoba. Dueño de una voz inconfundible y de una humildad que lo hacía aún más grande”, escribió el Chaqueño en su cuenta oficial. “Su voz emocionó a generaciones y su legado vive en cada escenario”, agregó Palavecino, quien eligió palabras sencillas, desbordadas de respeto y admiración para despedir a quien llamó su padrino artístico.





